miércoles, 15 de octubre de 2008

etiquetanegra.com.pe


Mi amada alma mater ya tiene una web en condiciones, no, una web estupenda, con todas las huevadas de una web moderniqui y fashion: con sus blogs (dos de ellos de magníficos escritores y amigos como Juan Pablo Meneses y Daniel Alarcón), bonus tracks con unos divertidos "detrás de la historia de...", fotos, vídeos, votaciones, comentarios y demás interactividades, un site autónomo y lleno de vidilla. Estoy súper féliz con la noticia. Por fin los que estamos fuera podremos leer parte de los contenidos de la edición impresa y textos especialmente escritos para la web. Para los que no la conocen es la mejor revista que se hace en Latinoamérica, la más cronística, la más guapa, la más pedante. Y hay más novedades, se nos va Daniel Titinger, la gran esperanza blanca de la negra etiqueta, pero llega como un huracán, un nuevo editor, que hará las veces de pinche de lujo de nuestro querido y ahora flamante editor general Marco Avilés. Se trata del nada distraído escritor Jeremías Gamboa, un divo y hermano delirante, así que tranquis, seguimos teniendo el poder. Saluti.

Más vale pequeño...

La gran Soho me pidió ir en contra de mi religión, ir en contra de todos mis principios básicos, de mis más férreas creencias, en suma defender lo indefendible: un pene pequeño. Lo hice, qué más da, y al hacerlo me di cuenta de que además de estrecha soy flexible:
"El preferir un pene pequeño no deja de ser una cuestión política: para alguien que, como yo, se ha criado en un hogar de izquierdas lo más natural es alinearse con el proletariado del sexo y no con la aristocracia del falo. Un dato: los propietarios de penes pequeños, por lo menos los que yo he conocido, alguna vez han sufrido, como las mujeres, la envidia del pene, y es hasta encantador compartir ese sentimiento y casi natural excitarnos juntos al hablar de otros penes en la cama... (Continúa AQUÍ)

martes, 14 de octubre de 2008

He escrito...


...un poema muy sucio en mi blog de Club Cultura que tenía muy abandonado. Nunca he podido hacer poemas alegres, este no es alegre, tampoco es triste, es sucio, guarro. Y como muchos poemas, no habla de nada, ni siquiera de callar, es un poema que calla. Lo escribí durante una mesa de debate sobre el postporno. Pensándolo bien creo que sí es triste. Me callo? Ok, me callo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Diario Crítica (Argentina)

Y ésta es otra manera de verlo
La autora es una de mis cronistas favoritas, Josefina Licitra, ganadora del primer Premio de la Fundación de Nuevo Periodismo de García Márquez por su texto Pollita en Fuga, publicado en la revista Rolling Stone. También pueden leerla aquí renegando de los hombres que van de putas (menos mal que de las mujeres no piensa lo mismo) y aquí hablando de su cara. The best.
(Fe de erratas: la columna en El País fue sólo por el verano pero igual quedé regia con el error, ¿no?)

"El libro de moda esta temporada" en Soitu.com


Esa frase vale más que una crítica positiva.



jueves, 2 de octubre de 2008

Robert, Trebor, El Dorado, zumo de naranja

Robert Juan Cantavella se traviste del reportero punk Trebor Escargot en la novela El Dorado (Mondadori), un experimento narcótico con la verdad -desde la coartada del periodismo gonzo a lo Hunter Thompson bautizado como punkjournalism- por las cimas más altas y borrascosas del horterismo (huachafería) español, desde el paraíso vacacional Marina Do'r hasta la visita del Papa a Valencia. Robert, mi ex jefe de Lateral (¿se puede haber tenido un jefe más guapo y talentoso?) protagoniza este divertido reportaje en un programa del canal catalán TV3 donde hace inventario de su instrumental periodístico: un boli Vic, diamantes azules, mitsubishis blancos, coca y un cuaderno de notas. No se pierdan su interpretación de "Nadie me quita mis vacaciones en Castellón" de Luis Aguilé. En tanto, yo espero volver a verlo pronto para bebernos una sobredosis de zumo de naranja.

Qué leer


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Crónicas argentinas: Terapias de pareja

El libro ha llegado a Buenos Aires y para celebrarlo el cronista Juan Pablo Meneses da la primicia con una entrevista en su blog del diario Clarín. No sé cómo pero logra meterme en su serie sobre el psicoanálisis, así que ahí estoy, dando recomendaciones a las parejas en crisis. El debate se centra en si la chica de la foto se está insinuando o no. Respuesta: no exactamente.

Performance con P de perdedor

El artista, performer, periodista buzo, infiltrado y escritor Lluis Alabern ha perpetrado la más original y exagerada interpretación que nadie haya hecho jamás y nadie nunca hará de mi libro.

En su nuevo blog, Performance con P de perdedor, cuenta cómo me pidió el día de la presentación en La Central del Raval que le firmara su ejemplar de Watchmen, uno igual al que yo había leído cierta vez por recomendación de Vic Morrow, un sujeto que vive fantaseando con superhéroes. No le dije a Lluis cuánto significaba ese libro para mí porque me pareció que sin entrar en detalles era como hablar bien del Quijote, tampoco le pregunté por qué coño quería que se lo firmara. Antes que pensar que se trataba de una extravagancia de artista, lo vi como un símbolo equidistante al que no quise buscarle el significado. Por la cara que tenía el performer parecía querer decirme algo importante. Creo que hablamos de algunas cosas esa noche pero no me enteré de que estaba en una misión secreta hasta que lo confesó en Internet:
"Quería contarle a Gabriela sobre las analogías que encontraba entre el cómic y Sexografías. Me apetecía que me firmara Watchmen y así mostrarle que había entendido su libro, que yo sabía mejor que nadie que Sexografías no es un libro de sexo, sino la crónica del derrumbamiento de un puñado de superhéroes."

Me ha alucinado que descubra cuánto me gustan los perdedores o, como solía decir Vic, los superhéroes con descanso médico.

En su análisis comparado también dice:

" La galería de superhéroes desenmascarados: El Capitán Badani y sus seis esposas (el pundonor me impide explicar el final del Capitán Badani, no narrado en el libro, pero que Gabriela nos cuenta tras unas copas a Jordi Carrión y a mi. Ni Alan Moore hubiera sido capaz de redactar tan prosaico final para el último episodio del polígamo Capitán). Gabriela en la cárcel buscando a Calambrito, buscando la piel tatuada, el disfraz simbólico. Luego los mutantes Melvin la Dársena, Amelia Silueta, Vanesa de Seda en el Paris Metrópolis. Viajes enteógenos en los que el hombre deviene animal para estrellarse contra los chamanes malos. Y Nacho Vidal, el superpollón, el mayor de los ángeles caídos, al que Gabriela le encuentra la Kriptonita. Y los “freaks, punks, butches, femmes, macho sluts, chicos en faldas, chicas en trajes, travestis, locas, maricas, bolleras, trasgéneras, polisexuales, andróginas, camioneras, transexuales (…)”, enmallados, voladores, enmascarados, ataviados, disimulados, ocultos, oscuros, atormentados, …en sus vehículos tuneados, en el bat-coche, en la endogamia de encontrarse siempre los mismos en el mismo sitio, en todas partes. Y los puercos, y los swingers, y los pezones múltiples, y las alteraciones genéticas, y de nuevo las putas caídas, y las sirenitas, y la propia autora deviniendo superheroína madre. Pero Gabriela nos salva del cataclismo."

Y hay mucho pero mucho más pero ya me da pudor hasta citarlo.

Será porque tenemos un padre comunista?

Fue una de las frases que Hernán Migoya lanzó en la presentación de mi libro. Aunque algunos pensaron que en realidad me estaba insultando con su disertación sobre las mujeres que escriben de sexo, a mí me parece que hasta me dijo te quiero. Veo que en su blog ya adelantaba el asunto.



En la foto, Migoya travestido de pin up golpeada, mucho mejor que de hombre.