jueves, 17 de julio de 2008

miércoles, 16 de julio de 2008

Viene Robert Boyton a Barcelona

Vaya, vaya, acabo de enterarme de que en la próxima edición del festival literario Kosmópolis, que se realiza cada dos años en Barcelona, habrá un coloquio titulado "Periodismo SXXI". La edición K08 tendrá lugar del 22 al 26 de octubre de 2008.
La sinopsis es la siguiente: "aborda la crisis del periodismo corporativo y los cambios que está experimentando este colectivo debido al impacto de los nuevos medios, así como las dificultades a las que debe enfrentarse el periodismo de investigación en el nuevo siglo. La era del periodismo corporativo, propio del siglo XX, ha entrado en crisis. El impacto de Internet, con la consecuente aparición de blogs, wikis, podcast, etc., el surgimiento de la prensa gratuita, la huella ecológica de la prensa en papel, la discusión sobre los derechos de autor y la velocidad de cambio que imponen los nuevos medios plantean un profundo debate que afecta al periodismo en sus distintos géneros. ¿Cuál es el reto del periodismo profesional ante esta situación? ¿Qué tipo de reconversión es necesaria? ¿Cómo asumir el desafío en la era del acceso y la participación?"

El tema parece a primera vista un poco árido pero sigo leyendo (en ninguna parte se habla de crónica o periodismo narrativo, claro está) y descubro que uno de los invitados es nada menos que Robert Boynton, autor de "The New New Journalist", un libro de conversaciones con los nonfiction writers más importantes de Estados Unidos, como Gay Talese, Susan Orlean, Ted Conover o Adrian Nicole Leblanc, nuestros parientes ricos. Es decir, imperdible. En un rato subiré un reportaje que hice sobre el Nuevo Nuevo Periodismo en el suplemento de Libros de El periódico de Cataluña. Si Toño me envía el pdf...

En tanto, aquí les dejo el resumen de la mesa sobre el Nuevo Nuevo:

El nuevo-nuevo periodismo
Desde que hace treinta años Tom Wolfe publicara su manifiesto El nuevo periodismo, un nutrido grupo de escritores ha continuado desarrollando el periodismo literario norteamericano basado en el reportaje de investigación. Hoy un reputado número de autores como Adrian Le-Blanc, Richard Preston o Susan Orlean, representa la maduración a la que ha llegado este estilo con el nuevo-nuevo periodismo.

También estarán Dan Gillmor, Francis Pisani y Amira Hass (autora de Crónicas de Ramala). Y Carles Porta (uno de los catalanes a los que les va el rollo del periodismo narrativo).




martes, 15 de julio de 2008

Sexografías también es una columna de El País

Y la escribe una servidora. Hasta septiembre escribiré una columna cada tres días en el diario El País. Son tan adorables que le han puesto el mismo nombre de mi libro a la columna. Sale en la Revista de verano, dentro de una sección llamada Tío Vivo, que nos la vamos alternando con alguien que escribe de comida y otro que escribe de música. Yo ya saben para qué soy buena.


Aquí el link.


Excitación en la playa


Gabriela Wiener

El País

15/07/2008

Hay un océano de distancia entre las imágenes del clásico De aquí a la eternidad y el subgénero de vídeos amateurs de bañistas amancebándose entre las olas que vemos en Internet y cuyos adeptos suelen anunciarse en Loquo bajo lemas tan prosaicos como "Busco sexo en la playa".

Tiempo atrás, el morbo consistía en fantasear con alguien que estaba mirando la escena. En la actualidad, no hay fantasía sin un móvil con cámara de cinco megapíxeles. Antes, el romanticismo playero consistía en hacer como si la entrometida arena no existiera; hoy, el romanticismo radica en llevar una maxitoalla. Las cópulas se superponen naturalmente con las marinas de pescadores alzando la red y de niños lanzándose bolas de arena. Es el mainstream de la genitalidad al aire libre. Nada parecido a hacerlo en paracaídas o en un estadio de fútbol: se trata simplemente de recuperar el encanto del lugar común. Y ese lugar no es otro que esa acumulación de sedimentos configurada por la dinámica del oleaje.

El polvo y la arena siempre han sido consustanciales. Como las excitaciones espontáneas y la operación bikini. En la playa vivimos de espejismos. Los científicos dicen que la luz solar hace cosas raras con nuestras hormonas. Cuando calienta el sol, todo se calienta. Entonces, lo haces con el bañador puesto, dentro del agua llena de algas y medusas, delante de los paparazzi, entre las tumbonas apiladas, usando torpemente el bronceador como lubricante y el lubricante como bronceador.

La playa está viva, la playa es como la isla de la serie Perdidos: te obliga a hacer cosas que en otros lugares no harías, como tontear y hacer la siesta, dos actividades bastante estúpidas que, sin embargo, predisponen mucho al sexo. No hace falta que hayas encontrado el paraíso terrenal o un escritor insoportable como el de Lucía y el sexo. Ni siquiera que te hayas bebido una copa de sex on the beach -vodka, naranja, durazno y un golpe de granadina-, la playa hace sola su trabajo.

Consejos para hacer el amor en la playa: "debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha" *. Se necesita incluso cierta conciencia ecológica y antiorgásmica, saber que el preservativo no es biodegradable (ni irrompible), que los peces son criaturas sensibles a las que les afecta cualquier movimiento submarino un poco raro y que la contaminación de las aguas podría convertirlos en peces transexuales (un desastre ambiental tipificado). Otras amenazas: padecer insolación en pareja, ser arrollado por un tractor de la limpieza en lo mejor del Kamasutra, linternas fisgonas durante la noche, cámaras policiales escondidas que te filman y te advierten con voz humana de que lo que estás haciendo es muy sucio e ilegal (se han visto en playas de Florida). Sí, "es difícil hacer el amor, pero se aprende" *.


* Versos del poeta Antonio Cisneros.
Gabriela Wiener es autora de Sexografías.

El ADN de la nueva erótica

Hoy la periodista Cristina Fallarás ha publicado en el diario español ADN un reportaje en sus páginas centrales sobre la irrupción de un nuevo fenómeno: la "autopornografía política" o la "erótica rabiosa" sobre cuatro mujeres, ninguna de las cuales "le gustaría a tu madre". Si el sábado era parte de "una generación de cronistas que inventan la realidad", hoy martes soy parte de "una generación de narradoras que usa su propia experiencia sexual como arma contra los tópicos". Me encanta este asunto de pertenecer a algo, aunque sea por cortesía de la prensa. Yo no soy nada rabiosa, soy muy tierna y a lo mejor un poco lacra, hincha pelotas, pero la rabia no está en mi corazón, quizá sí en mi coño, pero no escribo con el coño, creo.

Toda mi vida sintiéndome una paria y ahora tengo varios grupos de amiguitos y amiguitas con los que intercambiar cromos. Las páginas son rojas, color menstruación, y creo que hay una pintura de Klimt a la derecha, dos chicas sonriendo a lo lejos, espantadas de nuestras fotos: Beatriz Preciado, con corbata y perilla (chivita), rodeando la cintura de Virginie Despentes, la autora de "Fóllame" (Viólame), con camiseta de Husker Dü. También está Lydia Lunch, personaje clave del underground newyorkino, que dice cosas como: "pornografía no es un término lo suficientemente poético para lo que yo creo, y erótica no resulta lo suficientemente brutal". Yo no sé por qué salgo en todas las fotos cogiéndome los sobacos, aunque en mi libro hay algunas pistas a cerca de eso.


Fallarás es super divertida, pero divertida de verdad. Dice: "No conocen el pudor, el recato, la sumisión, la discreción ni la decencia. Son duras, beligerantes, descarnadas, obscenas, vaya, lo que tu madre llamaría unas marranas de tomo y lomo. Pero no se lo digas a ellas, porque se pueden convertir en tu pesadilla. O lo que es peor, en tu sueño".


Además, "La literatura erótica anda bien", opinan en un despiece Beatriz de Moura, Andreu Martin y Jorge de Cominges.


besos



lunes, 14 de julio de 2008

Moleskine



El blog del escritor Iván Thays se hace eco del bombazo del Babelia. Pueden leer el post aquí. Nuestro gurú Julio Villanueva Chang roba merecidamente todas las cámaras. Puedo dar fe de que son sus manos y su Habana Club. Está claro que bebe con moderación.

sábado, 12 de julio de 2008

Los nuevos indios de la crónica en la portada de El País



Y en la portada del BABELIA




UNA REVOLUCIÓN LITERARIA
La talentosa periodista colombiana Carolina Ethel ha publicado hoy en el Babelia, el suplemento literario de El País, una panorámica sobre la nueva crónica latinoamericana. El ensayo titulado "La invención de la realidad" empieza así: "América Latina ha dejado de ser un continente inventado por la literatura para transformarse en un continente redescubierto por los narradores". Se habla en él de una "nueva generación de periodistas" que "ha arrancado a la vida cotidiana una revolución literaria".

Aunque se mencione a los padres adoptivos y a los supuestos padrinos, los protagonistan absolutos son por primera vez los jóvenes cronistas que en los últimos años han estado publicando en la revista-escuela Etiqueta Negra y en un puñado de publicaciones como Gatopardo y Soho; y que han sacado sus primeros libros de no-ficcion.

Ethel desarrolla una tesis que desde hace un tiempo venían intuyendo, en sus blogs y columnas, escritores como Edmundo Paz Soldán y Alberto Fuguet, sobre que la verdadera renovación literaria en América Latina la están haciendo sus cronistas: Julio Villanueva, Juan Pablo Meneses, José Alejandro Castaño, Daniel Titinger, Josefina Licitra, Leila Guerriero, Juan Manuel Robles, Cristian Alarcón, Marcela Turati, Toño Angulo, Alberto Salcedo, Marco Avilés y Sergio Vilela, participantes en el encuentro Nuevos Cronistas de Indias en Bogotá del pasado mayo, son esa raza de narrador que "inventa la realidad".
Lo único cuestionable del artículo: haber elegido la foto de cuatro mujeres andinas (nada personal en contra de la foto ni del tema) para la portada (y las fotos del interior: huracanes en Honduras, muertas de Juarez...), porque no reflejan la esencia más bien urbana, popera, experimental y lúdica de estos nuevos trabajos, incluso a la hora de abordar temáticas sociales y políticas. Esperemos que la gente no se pierda el reportaje pensando que se trata de más de lo mismo.
Y es que el espectro es mucho más amplio, como bien escribe Ethel: "Estos cronistas miran la realidad con un temario en el cual hay espacio para lo cotidiano y popular con sus historias mínimas o heroicas; para la cultura ancestral o del buen comer; para las vidas que hay detrás -o dentro- de los ídolos del deporte, la música o la actuación; para los entresijos del poder; para compartir la euforia de las fiestas; para tratar de entender lo absurdo o lo freak, que se escapa al reporte metódico de la sala de redacción".

Un ejemplo de ello es la estupenda crónica "La última parábola del niño predicador" de Daniel Titinger, publicada también en este número de Babelia.

Creo que ahora que Babelia ha hablado, no podrán seguir ignorándonos en los salones de los literatos.

miércoles, 9 de julio de 2008

Se hizo silencio

Se hizo silencio, se hizo silencio y a cada boca yo concedí un deseo, todos se cumplieron, todos menos el mío.
Incluso parecía que nada podría hacerme mal, incluso parecía que nada podría hacerme mal.
Tan lento llegó, tan lento llegó para decirme queno era una perdiz lo que me comí, y era el final del cuento.
Muñecos de nieve vienen a verme, me dan su frío, se ríen y gritan, es el final del cuento.
Muñecos de nieve vienen a verme, me dan su frío, se ríen y gritan, es el final del cuento, pasarás la página y verás que estás preso otra vez en el más triste final, el más triste final, el más triste final de un cuento ...
Es el final del cuento, el más triste final de un cuento ...Es el final del cuento, el más triste final de un cuento ...Es el final del cuento, el más triste final de un cuento ...

Sergio Algora

Esto no se trata de sexo


Se trata de honor. No es ni siquiera sorpresivo pero la sensación es atroz en el rostro. Como si un trabajador siderúrgico intentara secar mis lágrimas con sus asquerosos guantes de malla de acero inoxidable. Y luego me pidiera algo a cambio. La acción transcurre en una moto. El problema no es haber elegido mal, el problema es no haber elegido. Alto márgen de error y, sin embargo, reincidencia. Yo no conduzco, ergo no puedo estrellarme. Alguien tiene que hacerlo por mí. Camino por Travessera de Dalt, pensando que hay cosas que no deberían hacerse/decirse nunca. Que son infracciones, multas demasiado costosas. Esta vez me bajo y no vuelvo a subir.

viernes, 4 de julio de 2008